"El que sólo busca la salida no entiende el laberinto, y, aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido."
José Bergamín

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Este blog está dirigido a estudiantes de Geografía e Historia de España, y Arte en Bachillerato, para que -además de encontrar la salida- entendáis el laberinto.
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sábado, 3 de enero de 2015

INDUSTRIA. GRÁFICO EVOLUCIÓN DEL CONSUMO NETO DE ENERGÍA ELÉCTRICA, 1964-2007



Explica la evolución del consumo de energía eléctrica en España (página 230).

El gráfico lineal muestra la evolución del consumo de energía eléctrica en España entre 1964 y 2007 en millones de Kw. La electricidad es una forma de energía que se produce a partir de la transformación de fuentes de energía primarias, como el carbón, el petróleo, el gas natural, el uranio, el agua, el sol, el viento, etc. Entre las dos fechas señaladas, el consumo eléctrico español ha experimentado un crecimiento espectacular, en relación con el desarrollo de la actividad económica y del nivel de vida, que incrementó la demanda, y con la mejora de las formas de producir electricidad.


Antes de 1964 el consumo energético era bajo. Hasta ese momento, el abastecimiento procedía de centrales hidroeléctricas que abastecían el alumbrado urbano, la industria y el con-sumo de los hogares.

Entre 1964 y 1982 se incrementó el consumo por parte de la industria, que hasta mediados de la década de 1970 experimentó un fuerte crecimiento, como por parte de los hogares, en los que se generalizó el uso de electrodomésticos como el televisor, la lavadora y el frigorífico.

El crecimiento del consumo impulsó la producción, que alcanzó una fuerte expansión gracias a la construcción de grandes centrales hidráulicas, térmicas y nucleares. Durante este período, la hidroelectricidad perdió su primacía hacia 1970, en favor de la producción térmica. Esta se basó, hasta la crisis energética de la década de 1970, en el petróleo importado, mientras que a partir de entonces se recuperó parte el uso del carbón en las centrales térmicas y se procedió a la construcción de centrales nucleares.

Desde 1985 continúa el incremento de la demanda, debido al crecimiento del nivel económico y del nivel de vida. En este período los cambios principales tienen lugar en la manera de producir la electricidad, en la que van cobrando importancia la cogeneración y el uso de energías renovables; y en la manera de consumirla, donde se va imponiendo la necesidad de incrementar la eficacia.

Fuente: Mª Concepción Muñoz-Delgado. Geografía Bachillerato 2. Anaya, Madrid. 

INDUSTRIA. GRÁFICO ÍNDICE DE PRODUCCIÓN INDUSTRIAL, 1850-1975



24. Comenta el gráfico con el índice de producción industrial entre 1850-1975  (página 201).

El gráfico lineal muestra la evolución del índice de producción industrial en España entre 1850 y 1975, tomando como base 100 el año 1900.

 En el período 1855-1975 se adoptaron las innovaciones técnicas de la primera Revolución Industrial (máquina de vapor movida por carbón mineral) y de la segunda (motores de explosión y eléctricos movidos por hidrocarburos y energía eléctrica).

El sistema de producción (1855-1975) fue diverso: las pequeñas fábricas mantuvieron sistemas tradicionales, las grandes adoptaron desde el primer tercio del siglo XX el sistema fordista. Este  integraba las distintas etapas de la fabricación de un producto en una cadena de producción en la que cada trabajador estaba especializado en una sola tarea. Este sistema permitía economías de escala[1].
Entre las dos fechas señaladas el índice de producción en España se ha multiplicado por más de 172. Sin embargo, este crecimiento no ha sido uniforme a lo largo del tiempo, por lo que cabe diferenciar una serie de etapas.

Hasta 1900 el índice de producción industrial fue bajo, debido al retraso con el que se inició la industrialización española respecto a otros países del entorno. La incorporación a la primera Revolución Industrial se vio limitada por la mala dotación en materias primas y productos energéticos básicos y la exportación de minerales motivada por el arrendamiento de las mejores minas a compañías extranjeras; el escaso espíritu de empresa; la insuficiencia de capital para la creación de industrias; el atraso tecnológico; la limitada demanda interna de productos industriales; una situación exterior desfavorable (guerras y desastre colonial); y una política industrial inadecuada, basada en el proteccionismo, que desincentivó la modernización tecnológica.

Entre 1900 y 1930 el índice de producción industrial creció, debido al auge de la minería del carbón; la recuperación de minas de manos extranjeras; el aumento de la inversión nacional (repatriación de capitales desde las colonias e inversión de los beneficios obtenidos durante la primera guerra mundial); la incorporación de los avances técnicos de la segunda revolución industrial; el impulso de las obras públicas durante la Dictadura de Primo de Rivera, y la eliminación de la competencia exterior gracias al proteccionismo.

El índice de producción industrial decreció entre 1930-1940 debido a la destrucción de industrias durante la Guerra Civil (1936-1939).

Debido al establecimiento de la política autárquica, que al pretender utilizar los propios recursos y restringir las importaciones, privó a la industria de los necesarios productos energéticos, materias primas, maquinaria y capitales,  entre 1940 y 1950  la recuperación de la producción fue lenta y no llegó a alcanzar el nivel anterior a la Guerra.

La situación mejoró entre 1950-1960  debido a la suavización de la política autárquica en 1953, que permitió un aumento de las importaciones.

Los objetivos de la  política  industrial de la época franquista (que llevó a cabo incentivos a la industrialización) eran corregir los desequilibrios territoriales en la distribución de la industria. Las actuaciones llevadas a cabo con este fin, recogidas en los Planes de Desarrollo (1964-1975), se orientaron a la promoción industrial en las zonas atrasadas y a la descongestión de las grandes aglomeraciones urbano-industriales.

Un crecimiento espectacular del índice de producción industrial tuvo lugar entre 1960 y 1975. Las causas fueron el abandono definitivo de la autarquía con el Plan de Estabilización de 1959, que liberalizó las importaciones y permitió el abastecimiento de los recursos necesarios; el aumento de la inversión en la industria, pues la situación expansiva de la economía capitalista mundial atrajo a empresas multinacionales, que se beneficiaron de la existencia en España de una demanda en alza, bajos costes de producción, mano de obra abundante, barata y no conflictiva y concesiones estatales. Se invirtieron en la industria capitales procedentes del turismo, de las remesas enviadas por los emigrantes, y de inversores privados; el bajo precio de la energía repercutía favorablemente en los costes de producción, y el Estado fomentó la industria a través de los planes de desarrollo.

Se emprendieron diversas acciones para la promoción industrial.

Los polos de promoción y desarrollo. Se trataba de seleccionar ciertas áreas urbanas en regiones atrasadas y crear en ellas las condiciones para que se desencadenase un proceso de concentración industrial similar al que de una manera espontánea se había dado en las regiones más desarrolladas;  estas industrias atraerían a otras y actuarían como motores del desarrollo del entorno. Las industrias que se instalasen en ellos debían ajustarse al tipo de actividad que se quería atraer y recibirían diversos incentivos (subvención a la inversión inicial, créditos oficiales) y ventajas fiscales[2] (desgravaciones fiscales), suelo industrial relativamente barato, buenas infraestructuras y ayudas para la formación profesional).

Los polos de desarrollo industrial se ubicaron en (A Coruña, Vigo, Sevilla, Valladolid, Zaragoza Granada, Córdoba, Oviedo, Logroño, ciudades que ya contaban con cierta base industrial; y los  polos de promoción en áreas más deprimidas, que exigían mayores inversiones (Burgos y Huelva).
La diferencia entre ambos tipos de polos residía en el tope máximo de subvenciones (10% en los de desarrollo y 20% en los de promoción).
Sobre sus resultados puede decirse que, en algunos casos se alcanzó un éxito relativo (Valladolid, Vigo, Sevilla, A Coruña), pero apenas se obtuvieron logros en las áreas más deprimidas que no contaban con un clima industrial previo. Esta política acrecentó las desigualdades intrarregionales en las áreas más desfavorecidas, al concentrar demasiado la actividad industrial en determinas zonas.

Fuente: Mª Concepción Muñoz-Delgado. Geografía Bachillerato 2. Anaya, Madrid.

[1] Economías de escala: grandes series de producción a bajo precio.
[2] Ventajas fiscales. Disminución de los impuestos o facilidades para su pago.

INDUSTRIA. GRÁFICO DEL CONSUMO DE ENERGÍA, 1973-2011



 9. Comenta el gráfico del consumo de energía  (página 189).

El gráfico  muestra la evolución del consumo de energía en España entre 1973 2011.
Las fuentes de energía son los recursos naturales que proporcionan la fuerza necesaria para transformar materias primas, mover máquinas y facilitar el desplazamiento de personas y mercancías.
El consumo de energía sirve  también para medir el desarrollo de un país o de una región. En España el consumo energético se ha incrementado considerablemente desde 1973. Las causas  han sido el crecimiento de la demanda industrial, y sobre todo, de los sectores del transporte por carretera; los hogares, que han incrementado sus dotaciones en electrodomésticos y climatización; y los servicios, que han aumentado su peso en la economía española. El consumo de energía español se caracteriza por basarse principalmente en fuentes no renovables[1]: petróleo, gas, carbón y energía nuclear, debido a que su tecnología está más avanzada y su precio resulta más competitivo.

El consumo de carbón  se redujo considerablemente a partir de la década de 1960, en la que fue sustituido en gran parte por el petróleo. El gráfico refleja cómo la crisis del petróleo de 1975 impulsó de nuevo el consumo de carbón para reducir la dependencia del petróleo y desde entonces se mantiene bastante estabilizado. Este consumo se basa en el carbón nacional y en una creciente cantidad de carbón importado de países como Estados Unidos, la República Surafricana, Australia e Indonesia, que resulta más barato y menos contaminante. Su destino son las industrias siderúrgica y cementera y  la producción de electricidad en centrales térmicas.

El consumo de energía nuclear se inició en 1969 y   a partir de la crisis del petróleo de 1975 debido a la construcción de centrales nucleares. Desde que en 1984 se decretó la moratoria nuclear motivada por la oposición de la opinión pública a este tipo de producción energética, el consumo se mantiene estabilizado.
El consumo de petróleo se incrementó a partir de la década de 1960 en que fue adoptado como fuente de energía principal por la industria y por el transporte debido a su bajo coste. Como muestra el gráfico, la crisis de 1975 motivada por la espectacular subida de su precio no supuso un descenso en el consumo de petróleo hasta la primera mitad de la década de 1980, debido al incremento del consumo de carbón y de la electricidad producida en las centrales nucleares. Sin embargo, desde entonces el consumo de petróleo se recuperó y no ha dejado de crecer a pesar de las continuas oscilaciones de su precio. El consumo se basa en su mayor parte en las importaciones procedentes de países africanos, como Nigeria, de Oriente Medio, de América Latina (México y Venezuela) y de Europa (Reino Unido y CEI). Su destino principal, a partir de la crisis, es la obtención de derivados para el transporte y para la industria.
El consumo de energías renovables tiene una participación muy reducida en el consumo energético español, debido a que su producción resulta más cara que la realizada con las fuentes de energía tradicionales, al estar menos avanzada tecnológicamente. El consumo de energía hidráulica se mantiene estabilizado, pues a partir de 1970 se paralizó prácticamente la construcción de nuevos embalses. Su destino es la producción de electricidad en las centrales hidroeléctricas.  El gráfico muestra que el consumo de las demás fuentes de energía renovables tiende a incrementarse a partir de la crisis del petróleo, que impulsó la necesidad de mejorar el autoabastecimiento energético.

Las consecuencias de un consumo energético basado en fuentes de energía no renovables, que deben importarse en un elevado porcentaje, y que resultan muy contaminantes, son el agotamiento de los recursos; la dependencia externa en el abastecimiento, con el consiguiente incremento del precio y disminución de la competitividad económica; y un elevado impacto medioambiental, manifestado en la contaminación atmosférica, del suelo y de las aguas; la reducción de la biodiversidad y el riesgo de accidentes.
Fuente: Mª Concepción Muñoz-Delgado. Geografía Bachillerato 2. Anaya, Madrid. 


[1] Energías no renovables. Son las que proceden de recursos naturales limitados, y que, por lo tanto, se agotan.

INDUSTRIA. GRÁFICO PRODUCCIÓN INTERIOR DE ENERGÍA NUCLEAR E HIDRAÚLICA, 1931-2007



8. Observa el gráfico y explica la evolución de la energía nuclear  e hidráulica (página 193).
El gráfico muestra la evolución de la producción interior de energía nuclear y de energía hidráulica en España en ktep[1].

La energía nuclear de fisión es la que se utiliza actualmente. Procede  de la fisión o separación  de átomos pesados de uranio. Estos, tras enriquecerse para aumentar su concentración, se separan cuando son bombardeados con neutrones liberando gran cantidad de energía.
En España, su uso comenzó en 1969,  y creció a partir de la crisis del petróleo, que supuso la construcción de nuevas centrales nucleares. Pero, desde 1984, su expansión se paralizó (“moratoria nuclear”), debido a la oposición de la opinión pública ante los problemas que comporta: la dependencia externa en el abastecimiento del uranio y en la tecnología; el riesgo de accidentes; el almacenamiento de residuos radiactivos de prolongada actividad (se realiza en la mina de El Cabril, Córdoba).
La producción nuclear se realiza con uranio importado de Níger, tras el cierre de las minas de Saelices (Salamanca), y abastece el 100% de las necesidades nacionales.
Su destino principal es producir electricidad en ocho centrales nucleares, cuya localización responde casi exclusivamente a decisiones políticas. También se emplea en medicina (radioterapia, radiología). A partir de 1990 la producción se mantiene estabilizada. La producción de energía nuclear permite un autoabastecimiento del 100% y tiene como ventajas la no emisión a la atmósfera de CO2 ni de otras sustancias contaminantes causantes de la lluvia ácida y una mayor estabilidad de los precios, frente a las oscilaciones y continuas subidas del precio del petróleo. Pero también presenta problemas, como el riesgo de accidentes, a pesar de los sistemas de seguridad existentes y el almacenamiento de los residuos radioactivos.

La energía hidráulica se obtiene a partir de una fuente de energía renovable, limpia e instantánea: el agua embalsada en presas y lagos, que se hace saltar por tuberías y mueve turbinas conectadas a un generador que transforma la fuerza mecánica en electricidad. La producción de energía hidráulica comenzó en  1931; las cifras todavía eran bajas, dado que las primeras centrales eléctricas que se construyeron en España a partir de 1875 eran pequeñas centrales térmicas, localizadas en general en el interior de los cascos urbanos, que funcionaban con carbón o con gas de alumbrado, un derivado del carbón. Las centrales debían situarse entonces en las proximidades de los centros de consumo porque el empleo de la corriente continua impedía el transporte de electricidad a grandes distancias. Sin embargo, a partir de 1925, se diseñaron importantes proyectos hidrológicos, que se tradujeron en la construcción de numerosos embalses para obtener energía hidroeléctrica.

Este hecho fue posible por el empleo de corriente alterna, que posibilita el transporte de electricidad a largas distancias. Gracias a ello aumentó el empleo de la energía hidráulica, excepto durante el periodo que siguió a la guerra civil en el que la producción se redujo debido a las dificultades en el suministro para los equipamientos que tuvieron lugar durante este periodo.

La energía hidráulica experimentó un enorme crecimiento entre 1940 y 1970, debido a la construcción de embalses. La producción hidráulica se mantiene desde ese momento más o menos estable, y permite un autoabastecimiento del 100%. Esta forma de producción energética tiene las ventajas de utilizar un recurso renovable y de ser limpia e instantánea. Pero también presentan inconvenientes, como las fluctuaciones de producción entre unos años y otro;  los impactos medioambientales de los embalses y la competencia por el uso del agua embalsada con el consumo agrícola y doméstico. Desde 1970  se encuentra estancada ante la primacía de la termoelectricidad, pues la necesidad de lograr un abastecimiento seguro llevó a conceder prioridad a la producción termoeléctrica.
 
Fuente: Mª Concepción Muñoz-Delgado. Geografía Bachillerato 2. Anaya, Madrid.

[1] Ktep. La tonelada equivalente de petróleo (tep, en inglés toe) es una unidad de energía. Su valor equivale a la energía que rinde una tonelada de petróleo.